Leo y escucho muy a menudo que las organizaciones y reclutadores dicen que hay una “guerra de talento”, especialmente en temas relacionados a Digitalización, Tecnología e Innovación (me refiero a estas áreas porque están dentro del contexto que tengo más próximo). Que es muy difícil encontrar al talento que necesitan, que se pelean por tal o cual perfil altamente demandado, que en Perú no los encuentran y es por eso que tienen que importar a profesionales de otros países. Pues bueno, diría que en efecto hasta cierto punto es difícil para las organizaciones encontrar “justo el talento que necesitan”, pero no porque falte talento. Talento hay, lo que falta son oportunidades para desarrollarlo.
A inicios de Enero 2019, una ex compañera de facultad (que está trabajando como jefa de producto en un conocido instituto de Lima) nos contactó a mi socia Alexandra y a mí para que la apoyemos dictando unos mini talleres de introducción al Design Thinking y Metodologías Ágiles enfocadas al desarrollo de apps a jóvenes que quieren iniciar sus carreras técnicas en Computación e Informática. Nosotras enseñamos en la PUCP a universitarios de 7mo/8vo ciclo, así que nos pareció una oportunidad bastante interesante para conocer perfiles más jóvenes, de distintos lugares y de contextos diferentes a los que vemos en la universidad, así que aceptamos. A la fecha hemos dictado talleres en Villa el Salvador, San Juan de Lurigancho, San Juan de Miraflores, Ate, Miraflores y Surco, y realmente estamos gratamente sorprendidas con los jóvenes que hemos podido conocer y el inmenso potencial que hemos podido identificar en ellos. Personalmente, yo veo una mina de diamantes en bruto que, si son entrenados de manera correcta, en unos años podrían muy bien formar parte de los equipos de Desarrollo Digital y de Innovación de cualquier organización, nacional o internacional; o haber iniciado sus propios startups.
Sin embargo, (y aquí viene el gran PERO) lamentablemente veo también a jóvenes que no tienen claridad de hasta dónde podrían llegar a desarrollar ese potencial ya que, debido al contexto en el que crecen, el conocimiento que tienen de cómo funciona el mundo empresarial en temas de innovación y tecnología es muy limitado. Asimismo, conociendo el modus operandi de la atracción de talento en Perú, veo también a jóvenes que la van a tener 1984x veces más difícil acceder a entrevistas en “las mejores organizaciones” ya que probablemente muchos de ellos van a presentarse sin ninguna recomendación y con un título técnico como respaldo que -porque así funciona el status quo- a ojos de un reclutador tradicional ofrece “menos garantías” que un título de una universidad “reconocida”. Y esta injusticia me genera una motivación gigante por hacer algo al respecto (y espero que también la genere en ustedes).
Digo que es una injusticia porque ellos ingresan al mercado laboral con una desventaja sobre la cual no pueden hacer mucho. En Perú, si naces pobre existe una altísima probabilidad de que crezcas pobre (y naturalmente si naces rico existe una altísima probabilidad de que crezcas rico también). El contexto en el que naces, tu “suerte” si quieres llamarlo así, es un punto de partida determinante en la vida de muchos puesto que no contamos con un Estado que brinde los servicios básicos de salud y educación requeridos para poder decir que comenzamos en igualdad de oportunidades. Y así “las carreras” hacia el “éxito profesional” comienzan totalmente desniveladas. Solo por poner un ejemplo en este caso, el ticket de un instituto oscila entre S/ 350 – S/ 450 por alumno al mes, mientras que el ticket más barato de una universidad “rankeada”, oscila entre los S/ 900 – S/ 1500 mensuales. Y los que pueden pagar la universidad son los que luego, en la mayoría de los casos, tendrán la preferencia al momento de competir en el mercado laboral. No es justo. No es meritocrático. No está bien. La educación es un derecho y un cofre mágico de oportunidades, no algo con lo que se deba lucrar y que finalmente se convierta en restricción en lugar de oportunidad.
La buena noticia es que la tecnología trae consigo muchas promesas para transformar a bien esto que al día de hoy está mal. La reducción de la desigualdad en términos de educación es una de sus promesas en las que más confío y para la cual desde DigitalMente hemos decidido trabajar. Estamos convencidas de que se pueden hacer muchas cosas y que estas van a funcionar mucho mejor si trabajamos en colaboración, así que aquí les dejo esta pregunta de diseño como punto de partida:
¿Cómo podríamos crear más oportunidades de desarrollo al talento joven en Perú, especialmente a aquellos provenientes de lugares con menos recursos?
Tenemos ya algunas ideas que les iremos contando, pero sobre todo nos encantaría escucharlos.
Si llegaste a leer hasta aquí, no te vayas sin dejarnos tu idea. Podemos hacer cosas buenas.
Cheers.
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